Las redes sociales y el espejo de Blancanieves

Hace días leía un artículo en La Vanguardia que hablaba del abandono de algunas redes sociales por adolescentes que querían encontrarse consigo mismos. La mayoría de los comentarios apoyaban esta decisión y abogaban por la desaparición de estos medios. Hace unas semanas, también The Wall Street Journal publicaba un artículo sobre los efectos negativos de Instagram en la salud de las adolescentes. Este hecho, según el medio, es conocido internamente por la compañía y deriva principalmente de la comparación social en belleza, bienestar o éxito, tanto con otros conocidos como con los llamados influencers.

Los artículos a los que hago referencia muestran la cara negativa de las redes sociales. Además yo le añado una que es la de procastinar, dicho en lenguaje de toda la vida: perder el tiempo. Pero las redes sociales no han descubierto los siete pecados capitales. Las redes sociales sacan lo que cada uno tiene dentro. Si eres envidioso te saldrá la envidia, si eres perezoso, te sacará la pereza, si eres lujurioso, las utilizarás para ligar, si eres hostil, despegarás toda tu ira, si eres egoísta, tendrás perfiles que alimenten tu ego y si te encanta comer, apuntarás todos los restaurantes a los que va la gente. Vaya, lo que es ser humano desde el inicio de los tiempos. Si no fuera con Instagram y Twitter, tendríamos pique con la vecina por el coche nuevo que se ha comprado o por la casa de la playa y seguirían existiendo las infidelidades y los restaurantes caros. No han dejado de existir las razones por las cuales el ser humano siente lo que siente. Si no hubiese redes sociales perderíamos el tiempo viendo la TV, leyendo la publicidad del chino que dejan en el buzón o en una llamada de teléfono banal. Quizá, lo que cada uno debe hacer es enfrentarse a sus peores pecados y asumirlos o corregirlos, antes de demonizar a las redes sociales. Porque por su característica social, las redes las hacemos entre todos y ellas sólo actúan como el espejo de la madrastra de Blancanieves. La verdad siempre aflora.

Se critica que la gente muestre lo mejor de sí en redes. Y voy a decir una cosa, en mi Instagram tengo algunas fotos que no son las mejores pero tienen algo que para mí es importante. No pongo fotos recién levantada ni de mi casa sin ordenar, por la misma razón que antes de que venga alguien a casa me doy una ducha y recojo. No solemos mostrar la realidad en redes pero, ¿lo hacemos fuera? Como decía hace tiempo en este artículo sobre Tinder, las redes sociales aceleran algo que ya existe en la vida offline. Por lo tanto, antes de desear que no existan, preocupémonos de corregir todo aquello que nos molesta de nosotros mismos y que las redes solamente nos lo evidencian. Es curioso, pero bien usadas, las redes sociales pueden ayudar en este proceso de sanación mental del que hablaban los adolescentes que quieren indagar en su autoconocimiento. ¿Habéis probado a usar los hashtags y a descubrir?

Pero antes de seguir, ¿qué es una red social? Desde mi punto de vista, una red social o medio social es aquella plataforma digital que permite a personas intercambiar información e interactuar. La red social por excelencia es Facebook por ser la primera a la que tuvimos acceso de forma masiva. Pero pronto le ganó Whatsapp, que también es una red social a pesar de que no lo crean los que dicen que no usan redes sociales pero tienen la costumbre de comunicarse por este medio.

Existen redes sociales para todo, pero todas tienen algo en común: conectar personas. Quien escribe estas palabras no es una persona introvertida, en general tengo bastante facilidad para conectar con la gente. Pero me encantan las redes sociales, por el acceso a ideas, opiniones y conocimiento a través de personas que de otra forma no accedería. Lo mismo ocurre al revés. Expertos que tienen mucho que aportar, lo tienen más fácil gracias a internet y las redes sociales, conceptos ambos que van muy van de la mano.

¿Si os dijera que vivo en un piso que es un chollo y que lo encontré por Twitter? ¿Si os dijera que me reencontré con mi amigo Oliver por Facebook? ¿Si os dijera que me he enamorado por Tinder o que he pillado a algunos (en plural) haciendo trampas amorosas por Facebook e Instagram? ¿Si os dijera que Twitter es a veces mejor buscador que el mismísimo Google?

Mi red social favorita, sin ninguna duda, es Twitter. En Twitter, que tiene fama por ser la red social en la que la gente descarga su ira, he encontrado perfiles que comparten conocimiento, ideas o relfexiones por el simple hecho de compartir. Por supuesto, todo hay que contrastarlo pero hay muchos más expertos en Twitter que en la mayoría de los medios de comunicación. Y no porque digan que son expertos, sino porque si pierdes el tiempo en investigar (esos momentos procastinando en redes), acabas dándote cuenta de que lo que dicen tiene mucho sentido. O compruebas que es verdad y automáticamente crece tu ignorancia consciente.

Claro que hay haters y gente que expande noticias falsas, pero ese es el reflejo de la sociedad misma a la que pertenecemos todos, por eso hablamos de redes sociales. ¡Como si sólo hubiese hostilidad y mentiras en Twitter! El peligro es, como decía en el artículo de Tinder, la facilidad de expansión que tiene cualquier asunto que envuelvan las redes sociales. Por eso es primordial que aprendamos a filtrar la información y a ser críticos, aunque no nos guste lo que vemos y aunque para ello tengamos que procastinar primero.

¿Son las redes sociales un medio de comunicación? Mucho más allá, sirven para informarnos con los medios tradicionales como fuente y añadir más información, relevante o no. Ya ocurría antes pero lo hemos visto muy claro con la pandemia, las redes sociales censuran toda aquella información que se salga de su ideario. Pero también lo hacen casi todos los medios de comunicación tradicionales, una vez más el online y el offline se parecen bastante. A mí me parece gravísimo porque la libertad de expresión conlleva no sólo la libertad de pensar sino la libertad de poder expresarse. Y si eres libre para pensar pero no lo eres para decirlo, no eres libre, en definitiva.

En una sociedad madura, la mentira, manipulación o exageración, lo que la historia ha denominado propaganda, debería ser insostenible. Sin embargo no es así porque en la sociedad de la información, en el infolítico, término acuñado por el economista Gustavo Matías, aún no hemos aprendido a filtrar la información. Quizá esto suceda porque estamos en la fase inicial de esta era y en un proceso de transformación del papel a la pantalla. Puede que dentro de 100 años se rían del punto de vista expuesto en este artículo. Ojalá.

Los efectos negativos de las redes sociales son muchos, pero la mayoría podemos controlarlos; trastornos mentales por compararse, malentendidos, pérdida de tiempo, manipulación de información, etc. Hay algo que para mí es más importante, gestión de datos por parte de las compañías. No olvidemos que hablamos de empresas privadas que ponen sus condiciones y nosotros las aceptamos, incluida la censura. Este es el verdadero peligro de las redes sociales porque las consecuencias del uso de nuestros datos se sale de nuestro control.

Existen muchos puntos de mejora en las redes, sobre todo lo relativo a la seguridad, pero hay otro que es propio de la comunicación en formato digital, gente que sabe mucho de cosas muy específicas, y no se atreva a utilizar su verdadero nombre por miedo a represalias, sobre todo profesionales. Yo misma me he planteado a veces si este blog debería ser anónimo. Pero creo que es importante ejercer con hechos eso que defiendes con palabras. El online y el offline tienen que seguir una línea coherente. Aún no vivimos en el metaverso y no tengo avatar, pero quien está delante de la pantalla escribiendo este post, es la misma que está en el super haciendo la compra y en el bar tomándose un vino. Soy una misma persona con muchas versiones, tuiteo una reflexión, un artículo de economía o una canción que estoy escuchando. Y que quede claro, jovenzuelos que queréis encontraros con vosotros mismos, que cada ser humano somos muchas versiones de nosotros mismos, dentro y fuera de las pantallas.

Un comentario sobre “Las redes sociales y el espejo de Blancanieves”

  1. ¡Genial post! Me ha gustado mucho. Se nota que lo has preparado bastante bien y está muy clara la visión que aportas.

    ¡No dejes de escribir!

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